


En un ambiente de profunda espiritualidad y esperanza, la Clínica Acosta Ortiz abrió sus puertas para recibir la sagrada imagen de la Divina Pastora. Esta visita, que se ha consolidado como una de las tradiciones más emotivas de la institución, brindó un espacio de consuelo y bendición para pacientes, familiares y todo el equipo de salud.
La llegada de la «Pastora de Almas» al centro clínico fue recibida con cantos y oraciones. Durante el recorrido, la imagen recorrió las áreas principales, permitiendo que tanto el personal médico como los pacientes en recuperación pudieran elevar sus plegarias por la salud y el bienestar de los larenses.
Un bálsamo de fe
Para la directiva de la Clínica Acosta Ortiz, esta visita representa el compromiso de la institución no solo con la excelencia médica, sino también con el acompañamiento humano y espiritual de quienes atraviesan momentos de enfermedad.
«Recibir a nuestra Madre en casa es un honor que nos renueva las fuerzas. Ver la fe en los ojos de nuestros pacientes y el compromiso de nuestro personal ante su presencia nos recuerda que la medicina y la fe caminan de la mano en el proceso de sanación», afirmó Raúl Acevedo, presidente de la Clínica.
Tradición Larense
La clínica reafirmó su vínculo con la cultura y la fe de Barquisimeto, manteniendo viva una tradición que une a la comunidad cada año.
La Clínica Acosta Ortiz agradece a la Arquidiócesis de Barquisimeto y a la cofradía por permitir este encuentro tan significativo, que fortalece el espíritu de todos los que forman parte de esta gran familia de salud.